Inicio Sociología ¿Hacia dónde nos lleva la Modernidad Líquida?

¿Hacia dónde nos lleva la Modernidad Líquida?

La modernidad es un fenómeno histórico y social que se produjo a principios del siglo XX con la llegada de la Revolución Industrial. Las infraestructuras ferroviarias, la producción en masa, la urbanización de las ciudades y el sistema de mercado capitalista son solo algunas de las características que manifiestan esta época.

En la actualidad, podemos decir que hemos subido un nuevo peldaño. Las nuevas tecnologías de la comunicación, la segmentación del consumo y la globalización cobraron una fuerza arrolladora. Desde entonces, muchos autores reconocen este nuevo momento histórico como posmodernidad. 

Hubo un sociólogo y filósofo polaco-británico muy popular que diferenció estos dos escenarios sociales como la modernidad sólida y la modernidad líquida. Hablamos de Zygmunt Bauman, fallecido a los 91 años en 2017.

Zygmunt Bauman

La Modernidad Líquida

El planteo del autor implica que el cambio más radical que sufrió la transición entre estos fenómenos es haber pasado de la permanencia y la perpetuación a un estado de total fugacidad e incertidumbre. Esto es aplicable a cada cualidad de estos.

Por ejemplo, en la modernidad sólida un obrero promedio podía esperar trabajar en la misma empresa hasta jubilarse en ella, conservar su matrimonio, su casa y hasta sus bienes para toda la vida, ya que la producción de objetos de consumo en estos tiempos era ideada para su durabilidad. 

En cambio, en la modernidad líquida que transitamos, un joven empleado querrá cambiar de empleo por alguno que satisfaga mejor sus necesidades o por diferentes conveniencias. Incluso por aburrimiento y comodidad. Los matrimonios de toda la vida son cada vez menos. Las nuevas generaciones no tienen miedo a las migraciones ni al resto de los cambios que pueden devenir. De hecho, los buscan.

Si además de esto, hablamos de los bienes de consumo, que son generados para un reemplazo próximo, no cabe dudas de que el término «modernidad líquida» cabe como anillo al dedo a estos tiempos acelerados y volubles que parecen escaparse de nuestras manos como el agua.

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Ventajas y desventajas de la Modernidad Líquida

«Sociedad líquida» y «amor líquido» son otros términos acuñados por Bauman para referir a los tiempos que vivimos. Y es que esta tendencia de «todo a corto plazo» parece mover el mundo. 

El intelectual de origen judío era crítico de los tiempos actuales. Lo primero que nos viene a la mente al pensar en las desventajas es en la imposibilidad de planificar a futuro. La inestabilidad y la incertidumbre son moneda corriente de este sistema acelerado. El poder se vuelve global y las políticas locales, y el desequilibrio genera una suerte de caos individualista y confuso.

Aunque no podemos obviar las virtudes que nos atañen. Hemos ganado en derechos labores y derechos civiles. Damos espacio a la vida fuera del trabajo y a nuestros sueños. De a poco, las jerarquías comienzas a horizontalizarse. Desde los rincones más inhóspito crece la conciencia social y la exigencia de un cambio.

¿Hacia dónde vamos?

¿Y hacia dónde nos lleva esto?

La liquidez de la modernidad es una constante, una tendencia. De seguir así, los puestos de trabajos serán cada vez más transitorios, los objetos de consumo cada vez más descartables, los amores serán más efímeros y nuestra resistencia a la crisis se verá siempre disminuida. Cada vez nos limitamos más a vivir solo un día a la vez. 

Esto tiene consecuencia en la economía global, en las políticas públicas y en nuestra vida personal. Instituciones como las escuelas o los gobiernos pierden cada vez más confianza. Tal como dijo Bauman «nos han hecho esclavos del consumo», de este modo, pasamos de ser ciudadanos a clientes, personas a consumidores. 

La conclusión: la búsqueda de la felicidad nos está desorientando. Quizás cambiar de trabajo no te dará satisfacción, tal vez esa relación puede sanar, comprar cosas que no necesitas no llenará ese vacío. Hay que detenerse y pensar, respirar profundo. Desacelerar. Abstengámonos de los «sedantes morales». 

Como aconseja el autor, no nos olvidemos del amor, de la amistad, los sentimientos, el trabajo bien hecho. Quizás tienes todo lo que necesitas y no eres capaz de verlo, o de apreciarlo. Recuerda, la felicidad no se compra ni se encuentra, se construye desde donde tú estás.

Bibliografía

Bauman, Z. (2003) Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2003) Amor líquido. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2007) Tiempos líquidos. Tusquets.

Bauman, Z. (2007) Vida de consumo. Fondo de Cultura Económica.

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Soy un amante de la literatura y la cultura en general. Trabajo como corrector editorial y he publicado dos libros: Tetralogía del enemigo y El coleccionista de máscaras. Soy técnico en administración de la cultura, a unos meses de ser licenciado. En Dévé soy, además de editor, creador de mensajes de cultura y sociología.

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