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Después del confinamiento: ¿muerte al open space?

El futuro ya está aquí, y los amantes de la “vida normal” serán los nuevos nostálgicos de la vida antes del coronavirus. La razón es que la “vida normal” como concepto ya se está redefiniendo, concretamente en los espacios de trabajo. 

Las empresas sagaces se están preparando para lo que será la nueva realidad. Por supuesto, se acabaron los dos besos y los apretones de manos. A partir de ahora, todos a lavarse las manos, cuidarse más y vigilarse más. Pero eso no es todo.

El open space, ya visto como poco productivo, ahora es incluso peligroso.

Estudios afirman que los open space son un foco de contagio del coronavirus y de la ansiedad. Y por supuesto, tras el confinamiento estarán en la obligación de albergar menos gente y de reorganizarse si quieren seguir abiertos. Para ello, tormenta de ideas: hay opciones de poner barreras entre trabajadores a ambos lados, lo que sería un aislamiento. Ventaja: menos riesgo de contagio. Inconveniente: la gente no se ve. La idea es de llevar todos mascarilla. Malo para la imagen corporativa.

Teletrabajo, quédate.

Puesto que ha tenido que venir una pandemia mundial para demostrar que en algunas oficinas el teletrabajo sí funciona, se baraja hacer definitiva esta medida a priori provisional. Un sondeo realizado para este análisis demuestra que el 30% de los trabajadores que han experimentado el teletrabajo afirma que querría mantenerlo tras el confinamiento, y un 19% querría volver a la oficina. Un 51% afirma que “mitad y mitad”, o sea, poder tener a la semana días en la oficina y días en casa.

(Por cierto, para que no tengan nada que reprocharte cuando hagas teletrabajo, toma nota de Teletrabajo: 5 Consejos para hacerlo correctamente)

Entre los que votaron que querían mantenerse en teletrabajo, o tener días alternos de teletrabajo y oficina, la razón fue “ahorro en el tiempo de transporte” para el 15%, “más tranquilidad” para el 27% y “ambos” para el 58%. El tiempo medio de transporte de casa al trabajo en las grandes ciudades europeas está entre la hora y la hora y media, muy por encima del límite de 45 minutos a partir del cual, según un estudio francés, los trabajadores comienzan a sentirse infelices. “Si tu empresa te dijera ‘Teletrabajo aquí no, todo el mundo a la oficina”, tú le darías un punto negativo a la empresa, o no sería grave?” Para el 31% no sería grave, pero sí para el 69%.

A mismo nivel de productividad el teletrabajo sale más barato para las empresas: menos consumo energético (aunque más de uno echa de menos su silla ergonómica de la oficina). Idea para el futuro: que el 50% de la plantilla se quede en casa y el otro 50% vaya a trabajar. En línea con eso, dejar ya en sus casas a los que pueden estar en casa ¿A quiénes dejarán quedarse en casa? He ahí la cuestión. “A los más productivos”, “A los que vivan más lejos”, “A los que tienen hijos”. No se sabe todavía.

Distancia social, bienvenida sea.

Los que sentían agobio por overbooking en el open space están de enhorabuena. También los que saben qué es sentir ansiedad estando embutido en el metro. Si una empresa lo ha hecho bien, en las oficinas deberá haber al menos 1,50 metros entre trabajadores. Lo que se traduce en separar mesas, reducir la ocupación y marcar sentidos de circulación en los edificios para evitar cruces. ¿Y la pausa del café, y el echar el cigarro qué?

¿Dónde va a comer la gente?

En Francia los restaurantes no abrirán hasta junio. En España los hosteleros han presentado para una vez termine el confinamiento medidas que incluyen que los camareros no podrán salir fuera a fumar ni usar el teléfono móvil durante el servicio. La pregunta del millón es: ¿Dónde va a comer la gente que trabaja? Ciertos edificios disponen de cantina, pero estas también permanecerán cerradas. ¿Y una vez abran, cómo se mantendrá la distancia social? Están las restricciones y la capacidad de ingenio de cada empresa.

¿En qué se traduce para las empresas?

Si se considera todo lo anterior, las empresas podrían reducir la superficie de sus espacios de trabajo a medio plazo. Esta estrategia permitiría por ejemplo, instalarse en barrios más céntricos, invertir en mejor mobiliario y equipos, o en extras que fomenten la lealtad de los empleados a las empresas. Pero vale la pena detenerse en la opción de instalarse en barrios más céntricos. En un año como el 2020 ¿sigue como válida la tendencia de abandonar las periferias? La situación de los complejos empresariales en las periferias había creado nuevos centros de generación y atracción de viajes.

Lo que sí es evidente es que quien ha experimentado el teletrabajo ya le ha cogido el gusto. De modo que a partir de ahora va a ser un factor considerado en la decisión de firmar un contrato con una u otra empresa. Queda ahora la cuestión del ir y venir con el ordenador, que los jefes miedosos dejen de sacar horas gratis, que no se aproveche para hacer reuniones a las 17:00 y no dejar irse a la gente y que, aunque en casa, el ordenador del trabajo se siga usando para trabajar.

 

Encuesta realizada en Twitter el 25/04/2020, con un total de 1468 votos.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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