Inicio Gestión Lo que hace que los buenos empleados se vayan

Lo que hace que los buenos empleados se vayan

¿La gran Dimisión de Estados Unidos puede llegar al resto del mundo?

En Estados Unidos, millones de trabajadores, agraviados por las restricciones sanitarias y sobrecargados por las condiciones laborales decidieron dejar el ambiente laboral sin un plan B. Hay países en los que, por el mercado laboral y su historia, se tiende a asumir que los trabajadores no se irán —porque no pueden—. Aunque puede plantearse qué es lo peor: si unos empleados que se van, o unos empleados que no se van, pero que dinamitan los procesos de las empresas por su actitud resignada.

Lo que hace que los buenos empleados se vayan es, muchas veces, los jefes. Varias veces es por lo que hacen; otras tantas, por lo que no hacen. Esto es como en las relaciones de pareja: hay comportamientos que decepcionan.

Los empleados también observan a los jefes… y la dinámica laboral. Y contra todo pronóstico, no suele ser para juzgar, sino para tener referencias. El sentido de la lealtad y del compromiso con el equipo todavía permanece en silencio dentro de muchos profesionales. Estos dos enunciados buscan poner en evidencia que la salida de un profesional no es algo frívolo que se decide en un día. Decidir irse es difícil.

Aunque en países como España, por otro lado, se tienda a asumir que los empleados no se irán porque aparentemente no hay tantas oportunidades laborales como en Estados Unidos, eso no debería fomentar el descarte de este análisis: un empleado puede no irse físicamente, pero sí pueden irse su lealtad, su implicación, su compromiso e incluso su desempeño. Y esto suponer un problema mayor para la empresa.

Contemos con que no se van por el salario. Esta es una lista de razones que pueden empujar a alguien a irse sin decir por qué:

Incompetencia de los jefes. ¿Qué hace que un jefe sea incompetente? Varias cuestiones. En ciertos escenarios se aprende a lidiar con un jefe incompetente, sin embargo, cuando la incompetencia viene acompañada de un comportamiento manipulador, faltas de respeto, mala comunicación, pobre establecimiento de expectativas… llega un momento en el que todo el equipo acaba viviendo con miedo.

Falta de liderazgo de los managers: normalmente se mira a quien dirige un equipo para obtener referencias —no solo a nivel profesional, sino de comportamiento—. Se espera que el líder gobierne al equipo y que se gobierne a sí mismo. Por eso, cuando un líder demuestra incapacidad de gobernarse a sí mismo, el equipo entero se desestabiliza. Por desgracia, históricamente los puestos de mando han sido considerados por muchos como la oportunidad de evadir el deber de gobernarse a uno mismo, y de ahí que toda muestra de falta de liderazgo propio —amenazas, gritos, insultos, acosos, presión excesiva, mala comunicación— suponga un incentivo a que los buenos empleados se vayan.

Frustración. Overqualificacion or Underqualification. Cuando las capacidades de quien ocupa el puesto son (o se ven) muy superiores al puesto en sí, uno se siente desperdiciado. Los hay que piensan que es el profesional el que debe adaptarse al puesto. Sí y no. Un puesto también debe ser algo que rete al profesional a desarrollar sus capacidades. Si llega un momento en que quien trabaja deja de verle el sentido a lo que hace… mal asunto.

Laxitud (def: abandono, dejadez). Básicamente, cuando las cosas no se hacen bien. Bien porque haya falta de seguimiento por parte de quien dirige, o porque se falle en establecer motivos, fechas límite, un protocolo de actuación en caso de duda. Normalmente a los buenos empleados les gusta lo bien hecho; si en la cultura de la empresa o del equipo no está el sentido de hacer las cosas bien, los buenos profesionales se desmotivan.

Mal ambiente. Una buena profesional no se va porque su compañera de equipo sea una pesada e insoportable, sino porque esa compañera va robando el mérito que no es suyo y el jefe no pone orden. Y para más inri, que la idea del trabajo en equipo anule todo mérito individual. Todo comportamiento que enrarece el ambiente en una oficina puede ser señalado por otro compañero, pero la autoridad de los jefes también necesita percibirse.

Robo de la vida. Una de las mayores quejas se da cuando el jefe es adicto al trabajo y quiere que todos también lo sean. Últimamente se prefiere un sueldo inferior a cambio de más tiempo, a tener más salario pero no poder construir una vida con ese salario porque no queda tiempo. Time is money. “Pero lo primero son mis clientes”, dirán algunos. Eso, sin nada más, quedó atrás: antes del cliente externo va el interno. Nadie quiere ser un robot del que solo se espera que produzca y produzca.

Lee más: Por 13 razones: es hora de irte de ese trabajo


 


Imagen: Ilustración de Nathalia Rodríguez © DÉVÉ

Artículo anterior¿Debemos saber lo que cobran nuestros compañeros?
Artículo siguiente“Petite Maman”: A propósito de madres e hijas y otras reflexiones vitales
Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

¿Qué opinas? Hablemos.