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¿Cómo lidiar con los conflictos en el trabajo cuando trabajáis a distancia?

Stressed out woman working at home during coronavirus pandemic

Se dice que ahora hay más conflictos en el trabajo que hace un año y medio. Y, como si eso fuera poco, está el nuevo componente del trabajo a distancia. ¿Qué hace que los conflictos sean más peligrosos trabajando a distancia? Primero, nos perdemos la comunicación no verbal (los gestos, la mirada, el tono, la oportunidad de quitarle hierro al asunto, por no decir que también nos perdemos lo que está sucediendo alrededor de la persona con la que hablamos). Segundo, tendemos a dejar pasar las cosas; si en condiciones normales un conflicto en el trabajo ya resulta drenante, más complicado es mediante mensajes de chat y correos, puede ser perjudicial. La tercera razón por la que hay más conflictos en el trabajo es la pérdida de la perspectiva de los demás: cuando alguien está en postura tensa delante del ordenador tiende a perder de vista el resto del mundo. 

El trabajar a distancia no es la única razón por la que hay que lidiar con más conflictos en el trabajo. También se apilan la crisis que vivimos y los diversos debates sociales. También se da una diferencia entre el tipo de puesto de trabajo, el género, la relación con el resto de la plantilla, la presión que haya y la posición en la jerarquía. De ahí la razón por la que este tema se reciba de forma diversa.


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Motivos comunes de conflicto ahora mismo son todos los ligados a dónde trabajar (nuevas formas híbridas de trabajar), la visibilidad de lo que uno hace trabajando desde casa, la carga de trabajo y la falta de confianza por parte de los managers en su equipo. A pesar de que el teletrabajo ha mostrado ser eficaz, a algunos managers les cuesta confiar en que los otros están trabajando de verdad, y no aprovechando el teletrabajo para hacer el vago. —siendo honestos, es verdad que algunos no trabajan.

Consecuencias de conflictos así, sobre todo cuando se carece de una conversación productiva, son el micromanagement (querer controlar cada paso de los empleados), microagresiones y el no respeto a los límites (reuniones excesivas o excesivamente largas).

De ahí la necesidad de contar con algunas claves simples para lidiar con conflictos en el trabajo cuando se trabaja a distancia:

Ser transparente con las expectativas. Si tienes a una persona que te está presionando hasta el punto de que ya te agobia, en lugar de decirle: “Deja de hacerme micromanagement”, puedes decirle: “Escucha, Pedro, sé que ambos queremos sacar este informe adelante y que la jefa nos considere. Solo que no llevo bien cuando me siento vigilada hasta en las acciones más pequeñas. ¿Podemos tener una idea de cómo podemos sacar este informe juntos sin estrés y bien?” La transparencia pasa por definir con precisión los sentimientos.

Ser transparente con la comunicación. Si estás trabajando en remoto y vas a comenzar a trabajar a las 10 porque a las 8 dejas a tus hijos en el colegio y a las 9 vas a hacer deporte, pero ninguno de tus compañeros lo sabe —y cuando te necesitan no estás—, es normal que los compañeros se resientan un poco. Sucede que tendemos a no decirlo, o a dar por hecho que nos entenderán. Pero no es así. La comunicación a tiempo evita conflictos.

Ser claro con los límites. “El colegio de mis hijos ha empezado, así que a partir de las 5 termino porque quiero estar con mis hijos” es una frase que debería ser normal.

Además de esto, claridad, buscar añadir a la ecuación los mayores componentes posible de comunicación no verbal y buscar tener una mentalidad positiva. Normalmente la gente está ahí para hacer su trabajo, no para sabotearse unos a otros. Y en caso contrario, tienes en Dévé artículos para saber qué hacer cuando el mérito es tuyo, pero se lo lleva otro o qué hacer cuando le caes mal a un compañero de trabajo.

La claridad no necesita estar acompañada de acritud, tensión o un sentido de la defensiva. Se puede decir: “Escucha, necesito A, B y C para ser productiva en esto. ¿Es posible?”, y generar una conversación conciliadora.

En otro artículo hay claves para separar lo personal y lo profesional en conflictos de trabajo. Contando con la regla de oro: la mejor guerra es la que no se produce.

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