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5 Cosas que tendrás que perdonarle a tu jefe (y una que no).

Perdonar es bueno, aunque a veces sepa mal.

(Pero vamos, eres una persona adulta y conoces la importancia de soltar sentimientos que te hacen mal)

Es verdad que es más fácil perdonar a alguien con el que te llevas bien y comete un error que con alguien al que prefieres tener siempre lejos. ¿Pero qué pasa cuando esa persona y tú habéis firmado un contrato? No te conviene andar con resentimientos innecesarios. Mi intención es ponerte en la piel de un manager, probablemente esto te haga tomar perspectiva. Ya sabes que la toma de decisiones mejora cuanta más información tienes.

Si tienes un jefe de buen corazón, de los que quieren hacer bien las cosas, hay algunos puntos que tendrás que perdonarle. Antes de que digas que «los jefes de buen corazón» no existen, te diré que tu jefe en la mayoría de los casos, no está haciendo más que su trabajo. Y quiere hacerlo bien.

El management no es fácil. Tiene lo suyo tener la autoridad y tenerla que ejercer. Y lidiar con bastantes aspectos: la inspiración, la motivación, decenas de personas, las expectativas, los resultados, la seguridad, el equipo, los sentimientos del equipo. Las personas complicadas que de repente le tienen aversión, y lo sabe, pero tiene que lidiar con ello. La gente que le da pareza. Y su propio trabajo. A veces, el luchar contra su manera natural de ser por ejercer el liderazgo que funciona. Una responsabilidad. Que ganen más está justificado. Muchos jefes son personas altamente autoexigentes, que llevan bastante mal el «perdónate a ti mismo» y el «no existen los errores, solo los aprendizajes». Además a algunos no les gusta tener que confrontarse contigo, porque te pones a la defensiva e interrumpes en cuanto puedes.

Piensa que tu salario depende de tu desempeño, y ellos son en gran parte los responsables de que salga bien.

Así que vamos a ver las cosas con perspectiva. 5 cosas que es bueno que le perdones a tu jefe.

  1. Que no se acuerde de todo lo que le dices.

Los jefes suelen tener muchas tareas pendientes en la cabeza, y bastantes de ellas son preocupantes y prioritarias. No acordarse de todo es un derecho humano.
Solución: Repíteselo. Amablemente. Fin.

2. Que hoy te diga una cosa y mañana sea otra

Si algo es cierto es que las cosas cambian. Primero, hay cosas que no dependen de ti, y de tu jefa tampoco. «Es que hoy es una cosa y mañana es otra, yo así no puedo trabajar». Hay industrias en las que esperar que los criterios sean los mismos siempre es de necios. Es lo bueno que tienen. Y si los criterios cambian, no es para fastidiarte, sino para que el resultado sea mejor.

Solución: Tu jefa es la primera en saber que te está cambiando los criterios, no te cabrees. La vida se preve y se predice dentro de lo que se puede. Pero hay que ser flexibles. Si ves que necesitas más tiempo, o más información, solicítala. Antes que decir «¡Ya estamos otra vez cambiando las reglas!», mejor di «Necesito entender bien este nuevo criterio».

3. Que sea un poco desastre, y esté ausente a veces.

A ver, los jefes no lo saben todo, y lo saben. Pero muchos tienen miedo a que se descubra que no lo saben todo porque que quede en evidencia el no saber X cosa lo ven como una pequeña condena al descrédito (eso es tema de otro artículo)

Solución: no te quedes atascado juzgándola, ponte en sus zapatos y apórtale soluciones. Pero sin ponerte en plan paternalista. El «Tienes que hacer» enerva (si a mí me enerva…).

4. Que justo cuando tú quieres hablar no te escuche todo lo que querrías.

No es que no le importes tú, es que en ese momento no tiene la cabeza para oírte. ¿No te pasa a ti lo mismo con tus hijos, o con quien sea? A veces uno tiene tanto encima que cuando viene uno más y empieza a exponer su libro, pone la cara de póker y escucha «bla, bla, bla, bla, bla». Mientras el otro se está sintiendo bien por «decir las verdades» y tomarse su tiempo, la jefa está aguantando el chaparrón y deseando poderle decir «Mira, tío, estoy presionada por todos lados, y tú ni te enteras porque te estoy protegiendo de esa presión. Así que dame un respiro».

Solución: dale un respiro. No quieres ser vista como la empleada pesada y cargante. Se más efectivo en la comunicación. Un poquito de empatía.

5. Que se ponga (a veces un poco) pesada

¿Qué es lo que hace que una persona necesite ponerse pesada? Tú que tienes hijos, dímelo. Por ejemplo, ver que las cosas no se hacen como lo pactado, o lo indicado. No caigas en la trampa de catalogar a tu jefe como «un pesado» solo porque te pidió hacer las cosas de una manera y se te olvidó. O no las hiciste bien.

Solución: escucha y que te quede claro lo que has de hacer.


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Cosa que no perdonarle: la mala educación, y las malas maneras

Un jefe que insulta, amenaza, interrumpe bruscamente, es incapaz de ver lo bueno de sus compañeros, y se ha anclado en descalificar ya no vale para su puesto. El management no es fácil, pero eso no es una excusa para incurrir en comportamientos envenenados.

Solución: si ves factible confrontarlo, tienes todo mi apoyo. A los jefes también hay que meternos caña, y nos viene bien. Si tu superior es una buena persona cambiará de actitud y —espero— no te guardará ningún resentimiento. En cambio, si notas que tienes que estar rompiendo techos de cristal, o tu ambiente laboral presenta alguno de estos 13 puntos… ve actualizando tu currículum. Es hora de irte de ese trabajo.


 

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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