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Trabajar duro está arruinando tu carrera

No se habla lo suficiente de las horas extra. Y deberíamos.

Si eres de los que se quedan hasta las tantas en la oficina, entonces este artículo es para ti. Pues, tal vez necesitas saber que trabajar duro podría estar arruinando tu carrera.

Con frecuencia escuchamos que para triunfar hay que trabajar duro, o de lo contrario no se tendrá éxito. Pero ¿qué tan cierta es esta idea? Si nos fijamos en el entorno laboral, a menudo vemos personas que trabajan muy duro, pero tienen una muy baja productividad, a la vez que su esfuerzo no se traduce en el cumplimiento de sus objetivos.

Esto pone en evidencia que trabajar duro, por sí solo, no es garantía de éxito.

Desafortunadamente, esta es la única estrategia posible para una gran mayoría: trabajar sin parar sacrificando la vida personal y el bienestar integral, hasta conseguir los resultados deseados, y sin importar el tiempo que esto tome.

Veamos ahora por qué este no es el mejor camino para impulsar tu carrera, y qué otras alternativas tienes.

La propuesta del trabajo duro

El trabajo duro sugiere que la recompensa al final del camino es directamente proporcional al esfuerzo que implica conseguirla. Es decir, mientras más me esfuerzo, mayor será el beneficio que voy a recibir. Desde ese mismo enfoque se considera que nada que implique un esfuerzo moderado, valdrá la pena.

En el ámbito laboral, este tipo de mentalidad supone que mientras más tiempo pases en la oficina, que mientras más largas sean tus jornadas, más posibilidades tendrás de conseguir ese ascenso, de hacer que tu jefe note tus habilidades o que tu carrera se desarrolle rápidamente.

Pero esto es una estrategia de productividad bastante ineficiente. Desvelos, estrés, sangre, sudor y lágrimas. El trabajo duro implica sacrificio personal, y a la larga termina por quemar a las personas, disminuyendo su productividad y las posibilidades de impulsar su carrera.

Dedicar cantidades desproporcionadas de esfuerzo, tiempo y energía se convierte, así en un despropósito.

La persona que se queda de más en el trabajo puede ver entorpecidas sus relaciones familiares, porque no les dedica tiempo. (lee también: Por qué las horas extra aumentan la brecha de género). También se expone a enfermedades que van desde el estrés y la ansiedad, hasta el desgaste físico propio de cada puesto de trabajo. Todo esto disminuye su potencial, y por tanto las posibilidades de alcanzar sus metas.

 


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¿Son malas las horas extras?

Las horas extras son sin duda una de las expresiones más notorias del trabajo duro. Sin embargo, quedarse más tiempo de lo requerido en el trabajo pocas veces obedece a un propósito real. Por el contrario, las causas más comunes de las horas extras son falta de organización, sobrecarga de funciones, y una cultura laboral en la que prima el presentismo por encima del cumplimiento de objetivos.

En cualquiera de estos casos las consecuencias son negativas.

Una persona se queda más horas en la oficina, por ejemplo, porque no alcanza a terminar las tareas del día, es una persona que posiblemente sufra de burnout, falta de motivación, sobrecarga laboral, o todas las anteriores. En cualquier caso, hace un mal uso de su tiempo y del de la empresa.

No quiere decir esto que el trabajo duro no sea necesario para alcanzar objetivos. Pero la respuesta al éxito laboral nunca está en trabajar durante jornadas agotadoras. Esto no solo es perjudicial para tu salud, y tu carrera, sino que, además, no es sostenible en el tiempo.

Lee también: Cómo poner límites a tu jefe para equilibrar vida y trabajo

Entonces, si el trabajo duro y las horas extras, no son el camino a una carrera próspera, ¿qué alternativas tienes? En lugar de trabajar sobre horas, enfócate en objetivos. Establece prioridades, anteponiendo lo importante a lo urgente. Aprende a decir que no y a delegar cuando sea necesario.

Si te quedas más tiempo en tu trabajo, haz consciencia de tu propia efectividad ¿hacer esto realmente contribuye a tus objetivos profesionales? Si no es así, puedes tomar algunas medidas como conversar con tu jefe sobre tu carga laboral, estudiar algunas técnicas de administración del tiempo.

Todas estas prácticas marcarán la diferencia y llevarán a resultados más eficientes.

 


Imagen: Jonathan Cooper (Unsplash)

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Creo que existe una solución para cada problema. Y que toda solución comienza con la actitud correcta. Soy licenciada en administración, me apasionan las personas, las organizaciones y encontrar formas para crecer, relacionarnos y construir nuevas y mejores realidades.

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