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Reglas de LinkedIn que puedes estar quebrantando

¡Hablad!

«¡Hablad!»


LinkedIn es fascinante. Un ejemplo de esto es el llamado “LinkedIn Effect”: Pepito, aquel amigo de la universidad, de un día para otro pasó de ser comercial de persianas de la empresa del barrio, a Global Sales Team Leader & Business Development Manager en Persianas Giménez S.L. Todo, gracias a LinkedIn.

Esta plataforma no deja de ser una red social y claro, funciona como tal. Somos humanos, queremos encajar, tenemos temores, ambiciones, y esto lleva a la vanidad y el juego de las apariencias. 

Entonces, ¿es LinkedIn una pérdida de tiempo? No, sólo que es necesario entender sus particulares “reglas de juego”. Aquí os comparto 3 que no deberías quebrantar para ser usuario de pleno derecho:

1. Tienes que ser diferente y aportar valor

Más de uno pensamos que a través de LinkedIn nos puede contactar un Senior Talent Acquisition Specialist (alguien de selección de personal, vamos) con el trabajo de nuestra vida. Queremos agradar, que nos vean como buenos candidatos; pero claro, vamos con temor por si hay algo no tan bueno en nuestra huella digital. Frente esta tesitura, ¿qué hacemos? Dejamos de publicar cosas en la red.

Hemos asumido que cuanto menos digamos más fácil será encajar; pero eso puede chocar con el objetivo de quien te quiere contratar, que es precisamente el de conocerte. No me malinterpretes, hay empresas que van con mucho cuidado; pero no es lo mismo mostrar cómo piensas o qué conocimientos tienes, a colgar tus fotos del fin de semana, decir burradas o pronunciarte en exceso políticamente.

Por lo tanto, relájate, participa, mójate un poco. Si no quieres o necesitas crear contenido propio puedes enriquecer el de otros, puedes preguntar, puedes hacer mucho más que simplemente “estar”. Piénsalo. ¿A quién van a ofrecer ese nuevo trabajo? A alguien que no se ve, que no existe o ¿a aquella persona que muestra unos conocimientos técnicos de valor y unas dotes de liderazgo potentes?

2. Véndete bien pero sin humo

Es difícil eh. Nos queremos vender y claro, el mercado está como está. Si has tenido que pasar muchos años de junior y se han aprovechado de la situación dándote más y más responsabilidades pero nunca te cambiaron el cargo… De acuerdo. Eso es comprensible. Ahora, una cosa es ajustar injusticias y otra muy diferente es mentir. Yo he visto gente que saliendo de la universidad ya era el EMEA Marketing Manager.

Y ya que me meto en la «titulitis». Algunos cargos cantan por demasiado cool, otros por demasiado estúpidos. Una vez vi a uno que, siendo becario, se puso el cargo de “jefes de becarios”. Sin comentarios.

Véndete pero con algo de sentido común. Yo he visto Endorsments que juegan al límite del insulto. Primero que todos sabemos que los amigos ayudan a mejorarte el perfil; pero, en serio ¿180 personas han validado tu skill de Microsoft Powerpoint? Si es mi caso, yo no te querría. O no tienes ni idea y estás mintiendo o eres un freak del ppt y no dominas otras herramientas. En cualquier caso si es alguien que se hace un autosabotaje de ese modo. No me interesaría.

3. Sacarle partido a tus contactos

Si, vale tienes más de dos mil contactos. Felicidades has completado la colección Panini; pero ¿ya los usas? ¿Los conoces realmente? ¿Te aportan algún valor?

Hace años que se pervirtió esto. Antes cuando te contactaba un desconocido, sospechabas y no lo aceptabas. Con el paso del tiempo, si esa persona parecía tener alguna relación con tu oficio, pues aceptabas a ver qué sucedía (nada). Hoy en día se ha pervertido mucho más, ya aceptamos a cualquiera y tenemos cientos de miles de “amigos”.

Hay hasta perfiles falsos de famosos o incluso de personajes de ficción. Yo un día estaba mirando el timeline y vi que un compañero «conectó» con el presidente del Gobierno. Muchas risas.

La pregunta es ¿sirve de algo? No digo que los borres; pero si vas a coleccionar cromos al menos que te abran alguna puerta, ¿no? Si tienes contactos, úsalos. Escríbeles, pon en contacto a amigos, participa en conversaciones, preséntate, socializa. Nunca sabes qué puede salir y en un mundo donde todos están pasivos o peor, a la defensiva de una acción comercial, algo de contacto humano y gestos honestos pueden generar mucho valor.

**Extra**: Ponte una foto de perfil buena

No quería ponerla. Me da hasta vergüenza tener que escribir esto; pero es que es un error mucho más común de lo que parece y me veo en la obligación. La imagen lo es todo. Todo. 

Por favor, cuida la foto. Habla con cualquier profesional de cualquier sector y verás que le dedica mucho esfuerzo a la imagen de su producto o servicio. Haz lo mismo con tu perfil.

Tu no eres diferente. Lo más probable que alguien mire, al entrar en tu perfil, será sólo la foto. Lo siento, te lo habrás currado mucho en tu summary y te habrás gastado mucho dinero en ese MBA; pero habrá pasado todo inadvertido. 

No voy a ir con rodeos: Imágenes tipo foto de carné, NO. Foto de la orla, NO. Foto de fiesta, NO. Foto de grupo recortada, NO. Foto corporativa (a no ser que esté muy, pero que muy bien y te obliguen), NO. Foto sin foto, NO. Foto abstracta, objeto o ente indefinido, NO. 

Vale, ¿qué queda? Una foto en la que salgas pero de forma más casual, no un posado demasiado forzado. Una foto relajada, algo curioso que llame la atención. Está bien una en la que salgas haciendo algo, que te muestres interesante, también sirve una foto de las que te decía antes que no; pero que se note la intención de reírte de eso.

Y ya puestos, la foto de portada. No seas cutre y ponte una y que no sea predefinida de LinkedIn. Algo interesante sobre tu personalidad.

Si estas reglas que te comento no te convencen. Está bien. Crea las tuyas. Trazar tu estrategia en redes sociales implica decidir qué rol para ti va a ejercer cada una. Te propongo un ejercicio: mira tu timeline y averigua qué hay ahí, qué tipo de gente tienes en tu red y lo más importante, trata de saber de qué se habla y cómo te puedes diferenciar.

Sugerencia de presentación: Lo que te hace grande – Vetusta Morla

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Consultor de estrategia empresarial y Mentor de artistas. He trabajado en entornos altamente cambiantes y competitivos en el mundo de los negocios, y he visto lo mejor y lo peor del ser humano. He comprobado que el cómo se hagan las cosas es tanto o más importante que el fin en sí mismo; y que el llamado éxito sólo se da gracias a la libertad de mente y espíritu. Fan de Bunbury y coleccionista de relojes.

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