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Dejé de responder al “Por qué quieres trabajar aquí”. Logré lo que quería realmente.

“Por qué quieres trabajar aquí”, esta es una pregunta que nunca respondo. De hecho, el día que dejé de responderla fue el día en que se me dieron mejores ofertas laborales.

He visto gente no hacer esta pregunta y conseguir que en su equipo entren personas muy competentes. Al igual que he visto a gente hacerla sin la más mínima idea. Una vez tuve delante a un entrevistador que se venía arriba, como en los concursos de televisión a la hora de hacerme esta pregunta. Le faltaba el redoble de tambores. Había dejado esa pregunta para el final, como la última pregunta de un examen. Lástima que no le pudiera preguntar “¿Por qué me ha hecho usted perder el tiempo haciéndome venir?” Había sido una entrevista patética.

No necesariamente por ir a la entrevista uno quiere ese trabajo, al igual que no necesariamente por llamarte a una entrevista quieren que te unas a su plantilla. De hecho, hay gente que llama por llamar, a gente que ya han descartado. Yo me tomo las entrevistas como una primera cita: son para conocerse. Imagínate que estás en una primera cita y esa persona tan guapa te suelta: “¿Por qué quieres salir conmigo?”. Respuesta normal: “Quién te ha dicho que quiero salir contigo. Pedante. Adiós” ¿O no?

Muchos entrevistadores siguen haciendo preguntas tontas, de manuales que ya están caducados. Pero siguen haciéndolas porque por un lado, no se preocupan en adaptar su modus operandi a los objetivos de la empresa en la que están, y por otro, porque es cómodo no responsabilizarse por los recursos humanos. Los manuales están caducados porque si buscas en Google “responder a la pregunta ¿Por qué quieres trabajar con nosotros?”” te saldrán miles de respuestas, entre las cuales elegirás la que más te gusta. Te la aprenderás más o menos de memoria y con ella irás a ver qué pasa. La repasarás de camino en tu móvil unas cuantas veces, y antes de entrar al lugar de la entrevista, lo harás una última vez.

¿Y qué pasará? Yo las he leído, las he usado y me he quedado en el “ya te llamaremos”. Por otro lado, muchas de esas respuestas son mentira para quien las lee y las replica, porque no indican lo que realmente piensa o siente quien va a la entrevista.

¿Y qué hacemos? Si quieres el trabajo no te conviene querellarte con la empresa porque tengas delante a alguien que te hace una pregunta así. Se supone que si has echado el CV quieres trabajar ahí, y tus motivos tendrás. Así que vamos a pensar más profundamente.

Entrevistador: ¿Por qué quiere trabajar aquí?

Tú: Pues… ¿porque no tengo trabajo?

Puede ser verdad. Pero no quieres responder eso.

Entrevistador: ¿Por qué quiere trabajar aquí?

Tú: Pues… porque me quiero ir de donde estoy. Además, he oído que aquí se paga bien.

Puede ser verdad, aunque esa no es la respuesta que más te beneficia. Quien te pregunta esto lo hace porque quiere saber qué sabes tú de la empresa, o sea, qué hacen y cómo se adapta tu perfil a lo que ellos quieren. Que sí, que han leído tu CV, pero el papel lo aguanta todo, como dicen los ingenieros. Evidentemente, para responder a esta pregunta de una forma real no te valdrá una plantilla de internet, sino una tarea de hacer un análisis de la compañía y de ti, para ver los puntos de encuentro. La respuesta que das es de alguien que se ve desempeñando el rol y respondiendo a los quehaceres del día a día y las oportunidades. Yo, en vez de responder a la pregunta “por qué quieres trabajar con nosotros” expongo lo que es importante para la empresa y lo que es importante para mí.

Entrevistador: ¿Por qué quiere trabajar aquí?

Tú (evitando decir “quién ha dicho que yo quiero trabajar aquí”): Sabía poco de esta empresa hasta que en LinkedIn vi una noticia. He estado leyendo sobre ustedes y me impresiona su enfoque y el éxito que están teniendo. Me interesa involucrarme a nivel más profundo en el asunto de la robótica aplicada a la medicina, y veo que esto es algo prioritario aquí.

Todo lo que necesitas hacer es esto: responder a lo que realmente quieren de manera productiva. Tu nivel de preparación puede ser alto, por supuesto. Acompáñalo con un nivel de disposición que te haga saber qué es lo que la empresa espera de ti ¡y esta pregunta no te traerá ningún dolor de cabeza!

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