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¿Es bueno seguir hablando del trabajo después del trabajo?

Cuántas veces llegas a casa y no sabes si comentar un problema profesional o no.

¿Es bueno o malo?

Depende. No hay una respuesta general y taxativa. Habrá que ver si el compartir una situación profesional buscando hacer balance o buscar una perspectiva distinta puede significar trasladar o crear un problema a los demás.

Por un lado, puede pasarte que hayas vivido una situación profesional que te haga sentir incómodo o inseguro. Ante eso te puedes callar, puedes pasar página o ignorar la situación. Pero con ello no la afrontas, y a veces tienes que desahogarte emocionalmente para no hacerte daño a ti ni a los que te rodean. Para hacer frente a estos sentimientos que nos dañan lo primero a hacer es saber reconocerlos; a veces puede ayudarte otra opinión o perspectiva. No solo hecho de desahogarte sin más te beneficia, sino porque hablar, conversar, te ayuda a tener una perspectiva fresca que te ayude a dar una conclusión a tus pensamientos y finalmente, desconectar del trabajo.

Es normal y sano que compartas situaciones profesionales, si eso te ayuda. Pero por otro lado, piensa que el buscar sentirte cómodo con lo que haces  profesionalmente no puede implicar incomodar a los demás. Por eso ten en cuenta que lo profesional no debe ser un obstáculo para triunfar en lo personal.

Piensa que pasas muchas horas de tu tiempo en el trabajo y le dedicas mucha atención. Para tener éxito en el ámbito profesional lo suyo es ser y sentirte eficaz. Eso requiere atención y para ello debes llegar motivado, con un propósito, sabiendo lo que quieres, controlando lo que haces, dominando tus habilidades, etc. Por ello es fundamental que empieces descansado. Si estás cansado, con inquietudes o problemas personales, estarás distraído, dominado por emociones ajenas al ámbito profesional.  Por eso ten en cuenta que lo personal no puede convertirse en un obstáculo para triunfar en lo profesional.

Hay que aprender a complementar  los ámbitos personal y profesional y a sentirte satisfecho y contento en los dos.

Quiero que tengas la valentía para querer y permitirte ser feliz. Para ello debes aprender a distinguir tus dos esferas y buscar el equilibrio aprendiendo a compartir experiencias o inquietudes profesionales sin crear problemas.

Pero… aprende el qué, el dónde, él cuándo y el con quién compartir.

Es necesario marcar una frontera clara entre el trabajo profesional y tu vida personal. Necesitas a tu familia, amigos, aficiones, necesitas descansar, disfrutar del ocio o de no hacer nada, de dedicarte un tiempo a ti y a los que quieres.

Parece fácil y es comprensible lo que te digo, pero muchas veces en la práctica es difícil aparcar los problemas que pueden ser un problema para los demás.

El esfuerzo que dedicas en tu trabajo acaba convirtiéndose en una rutina y no muchas veces se olvida que esa atención y esfuerzo personal que profesionalmente te exiges, se mantiene incluso fuera de la oficina. Somos conscientes de ello pero a veces lastrar el estrés se convierte en una costumbre.

Hay que saber poner el off a tiempo. Si cargas habitualmente con los problemas profesionales ello te perjudicas psicológica y emocionalmente y físicamente. Por ello es necesario que aprendas una serie de hábitos que hagan que se minimice esta situación. Esos hábitos pasan desde buscar con quién, cómo y cuándo y de qué hablar para buscar un consejo o un punto de vista a cómo cuidar tu cuerpo y tu mente para que estén en plena forma para afrontar situaciones.

No saber desconectar adecuadamente te puede causar no solo daño a ti, sino también a tus seres queridos que pueden sentirse poco valorados e incluso excluidos de tus planes si solo hablas de tu trabajo o solo transmites problemas. Compartir éxitos y alegrías reconforta a todos y siempre puede ser motivo de celebración. Pero compartir inquietudes si solo se centran en trasladar el problema a otro puede alterar los sentimientos y emociones de los demás, con lo que a medio plazo se convierten en problemas de pareja, con la familia, con los amigos. Y esos problemas de tu esfera personal te los llevas contigo al trabajo con lo que tu atención, tu rendimiento y al final tu eficacia decaerán. De modo que te vas separando del éxito tanto en lo personal como en lo profesional.

Tu mente no solo está destinada al esfuerzo profesional, es bueno desconectar y descansar, ya que lo contrario puede derivar en consecuencias negativas para tu salud:

Desde un punto de vista meramente físico, los problemas no te dejan descansar y el cuerpo se agarrota y resiente. Aparecen dolores musculares, de espalda y cuello por la falta de sueño y descanso. Ese dolor de cabeza que no sabes de dónde viene, puede aparecer por el exceso de agobios. La inquietud te genera insomnio.

Desde un punto de vista psicológico y emocional vas a acumular agobios que pueden derivar en irritabilidad, ansiedad, estrés y depresión. Al no encontrar el equilibrio entre el trabajo y tu vida personal generas una sensación de frustración e insatisfacción. Muchas veces pagarás tu malestar con los que te rodean, con lo que generarás conflictos. Los problemas con tu entorno familiar y amistades te acarrean carencias que nunca las vas a llenar con el éxito conseguido en el trabajo. Así solo á tener una enorme sensación de vacío y soledad con una sensación de insatisfacción y de frustración personal, porque como te voy repitiendo, la clave de la felicidad se encuentra en el equilibrio entre trabajo y vida personal. El trabajo no puede llenar las carencias internas que surgen por no cultivar los afectos.

Por eso el próximo día hablaré de algunos hábitos para desconectar y separar el espacio personal del profesional.

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Jefe del Servicio Jurídico. Socio de Despacho CBueso Asesores. Abogado . Mediador. Árbitro. Padre de cuatro hijos convencido de que hay que buscar la felicidad en todos los ámbitos trabajando para vivir y no vivir para trabajar.

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