Home Estrategia Respondiendo al “mal genio” con “carácter”: una crítica pragmática

Respondiendo al “mal genio” con “carácter”: una crítica pragmática

Ya ha quedado claro: mal genio no es carácter, más bien ambos conceptos son opuestos.

Sí, representan lo contrario. Donde el primero representa la inmadurez, el segundo, por su parte, la excelencia. Cuando nos encontramos con personas que tienden, frente a las negativas a sus deseos, a romper cosas, gritar indecorosamente o, en definitiva, montar escándalos, nos queda claro qué es la inmadurez, la mediocridad y la falta de cualquier tipo de desarrollo personal. No todas las personas son así, pero sí muchas, y tanto a ti como a mí se nos vienen a la cabeza ahora mismo muchas de ellas. Ojalá todo el mundo contase con altos índices de saber estar, educación, respeto, serenidad, inteligencia y valentía. Vale, ¿qué puedes hacer cuando esto no es así?

Lo primero, no molestarte. Si alguien que no da una en su vida es capaz de influir en tus ideas y/o emociones, siento decirte que eres igual o peor. Todo empieza por tu mente: tienes que saber ser fuerte dentro para poder serlo fuera, y viceversa. Visualiza esto como si fueses un espejo: lo que no se da a un lado, tampoco al otro. Por ende, el control pleno y absoluto sobre todo tu organigrama esencial es prioritario. Bueno, sin ello estás vendido.

Lo segundo, aclarar tu postura. Puede que no te moleste que ocurra algo, pero si no actúas a tiempo las consecuencias de que un fenómeno concreto siga creciendo sí que pueden ser cruciales para algo que de ocurrir sí que te pueda molestar. A la hora de dialogar debes hacerlo con autenticidad, no cayendo en el juego de la mala fe (mentir, decir una cosa y hacer la contraria, desear esto por allí, coger esto por allá…, sabes de qué hablo).

Lo tercero, no negociar. No hay nada más que hablar con las personas tóxicas. Mucha gente cree que lo mejor que se puede hacer es seguir el juego y así la cosa no avanza más. Nada más lejos de la realidad. En la vida necesitas tener claro tanto lo que quieres como lo que no. No creo que aparte de los problemas que ya de por sí tienes necesites uno más como es el buscar qué puede contentar a la gente tóxica tal día como hoy. No negocies.


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Por lo demás: nada. Realmente, la realidad es muy fácil si no la complicas. Mucha gente puede pensar: “Pff, es que estos son peces gordos”. O “Qué va, qué va, yo a esta gente les río las gracias y así me dejan en paz”. O “Tú no sabes de lo que te hablo, me vas a decir tú cómo va esto”. Son frases que se me ocurren. Son simples excusas de gente que ha aceptado esto como algo que ya no va a cambiar; es mucho tiempo perdiendo hasta que ya no queda nada de potencial revolución. Nada. Lo más mínimo. Cuando el instinto de supervivencia habla la racionalidad débil suele quedarse muda. ¿Recuerdas a esa persona que no hacía más que quejarse de que lo suyo no era falta de conocimiento en los exámenes si no “manía” del profesor o profesora? Pues esto es lo mismo. Podemos poner el caso del estudio (en cualquier nivel), el trabajo (en cualquier sector), el deporte (en cualquier equipo), etc. De una manera u otra, siempre va a haber alguien que no respete, que se pierda en las formas, que no tenga una mente ordenada, que ejerza un mal liderazgo o que pierda solo con la actitud. Tú mantén tu mente ordenada, aclara tu postura y no negocies todo aquello que no quieras negociar. Y mantén la batalla. Te aseguro que una mente ordenada lo aguanta, una desordenada no. Así es como ganarás. Haz la revolución en todos los sentidos de la realidad que consideres necesarios. Pero hazla de verdad. Así y solo así se vive una vida con genuino sentido. Ahora ya lo sabes: frente a la mentira, la verdad; frente a la ignorancia, el conocimiento; frente al mal genio, el carácter.

 


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Filósofo emprendedor. Trabajo por un mundo libre, justo y responsable. Además, creo en el respeto y en la victoria profunda del valor sobre el miedo. No me importa lo más mínimo todo aquello que no tenga que ver con el progreso.

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