Inicio Vida & Trabajo 3 diferencias entre ‘carácter’ y ‘mal genio’

3 diferencias entre ‘carácter’ y ‘mal genio’

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Hay gente que va por el mundo con supuestamente mucho carácter, y por eso cuando están enfadados es imposible acercarse a ellos. Yendo más allá, están habituados a que los de alrededor “les respeten” (respetar = consentir todo lo que les salga en el momento de rabieta) y por eso viven cómodamente a costa de la incomodidad de los demás.

Jamás se rebajarán pidiendo perdón. Suelen ser cabecillas de grupos y bastante buenos manipulando o chantajeando. Cuando no consiguen manipular por las buenas, la irascibilidad les posee y manipulan por las malas. Si es necesario, tendrán rabietas de niño de tres años a pesar de tener 40. Tienen amedrentadas a sus parejas. En algunos casos acostumbran a los demás a ese perfil, y tienen a los de alrededor dándoles la razón o dejándolo estar por ser la forma más fácil a corto plazo de evitar mayores confrontaciones.

Pues esos encerrados en sí mismos (y los demás) necesitan saber algo:

No tienen carácter alguno.

(Y los que les consienten esos caprichos con el «él es así, tiene mucho carácter», necesitan saber la verdad)

Distingamos el «carácter» del «(mal) genio», por favor; tener los conceptos claros evita confusiones de las que se aprovechan precisamente los que poseen intencionadamente este segundo vicio. Curiosamente, quienes son dominados por su mal genio no soportan a la gente que no se plega a sus faltas de respeto.

Carácter es integridad. Y no tiene nada que ver con ser agresivo.

La chica que de día vocifera: «A mí ningún tío me dice lo que tengo que hacer», pero de noche hace todo lo que el primero que aparece le dice (o se fuerza para complacerle en la cama, aunque ella no disfrute) no es de fiar. Por mucha vehemencia que uno ponga a la hora de hablar mal del otro —mucho genio que tenga—, si luego es incapaz de encararle, es igual de cobarde que quienes cotillean en voz baja. Es muy sencillo: carácter es poner en coherencia lo que uno piensa con lo que uno hace. Ante quien sea.

(mal) genio no es carácter. Es más bien señal de inmadurez.

¿Eres de quienes aguantan la agresividad de la pareja «porque es así, y tiene su carácter»? La agresividad no es buena señal. De hecho, si la persona que tienes al lado necesita coger berrinches, romper cosas y pegar gritos para marcar su territorio… Que se lo haga mirar (y tú, revisa tu nivel de tolerancia). Una persona con mal genio tiene un problema interno que le hace pensar que su valía está en el nivel en que consigue someter a los demás, y voy más allá: ve a los de alrededor como sus enemigos. Si alguien necesita pelear contigo es porque te ve como un rival.

Lee: Respondiendo al “mal genio” con “carácter”: una crítica pragmática

Para tener carácter no es preciso explotar o ser borde. De hecho, quien es íntegro y firme sin tener que recurrir a la agresividad en un mundo en el que se escriben libros «que enseñan a decir no», en mi opinión está a un nivel personal digno de admiración.

Carácter es independencia

Si tienes carácter, no tienes miedo a confrontarte; no temes que la opinión del otro pueda lavarte el cerebro. Puedes escuchar a quien te habla sin interrumpirle alterado, porque no temes que tus propias ideas se te olviden o sean neutralizadas por las ideas del otro. Tampoco dependes de los juicios que los demás emiten sobre ti, y en eso la idea es que no necesitas que a tu alrededor se oiga «tiene mucho carácter» para que te quede claro que tienes carácter. Por un lado, porque normalmente el «tiene mucho carácter» suele significar «tiene mal genio». Por otro, porque las personas de verdadero carácter son líderes, no tiranos.

Y esa es parte de la forma de ser que para mí es un ejemplo.

Algún día tenía que decirlo.


Imagen: Simon Wijers

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

4 COMENTARIOS

  1. Bueno…simples pautas de comportamiento animal…yo tengo (me gusta más decir «convivo» con) cobayas-por supuesto no enjauladas, sino en un ambiente donde se puede observar su comportamiento con cierta «naturalidad»-, y, como, creo, casi todos los animales gregarios, tienen caracteres definidos sobre todo, en cuanto a su comportamiento con «el grupo», por su perfil más tendente a la dominancia o a la sumisión. Ojo a la semántica de los términos, porque «dominancia» no significa «liderazgo», ni «sumisión» significa, en este caso, «supeditación». Son, creo yo, rasgos que alcanzan sólo a determinadas manifestaciones en la relación, pero que, (insisto, creo yo) no tienen verdadera trascendencia en el papel de verdadera predominancia de cada individuo (dicho de otra manera, en determinadas situaciones, el individuo más «sumiso» es el que impone su individualidad en la relación)…Tienes razón con lo del «valor del templado»…eso me recuerda, por ejemplo, los roles que ocupaba cada miembro de la unidad familiar en culturas o lugares como «el norte» (de donde soy yo), en los que existe (o al menos existía) un matriarcado en el que el «macho dominante» (padre de familia), era el fanfarrón vocinglero y temperamental, y la matriarca toleraba sus pataletas con la misma actitud maternal de quien sabe que por mucho que pregone el niño, al final se hará lo que ella diga…En todo caso, creo que de hecho en determinados aspectos, sociales, laborales, políticos, etc, tienen más posibilidad de prosperar, de hecho, los individuos menos «vehementes», y de hecho muchas veces las expectativas de promoción están directamente relacionadas más con la «sumisión aparente» que con las personalidades exaltadas o ingobernables…éstas últimas son menos fáciles de «controlar», pero personalmente, aunque resulten «socialmente incómodas», las prefiero, pues como dice el refrán «líbrame Dios de las aguas mansas que de las bravas ya me libro yo», y yo suelo decir que me da más miedo de la gente, no lo que dice, sino lo que calla…seguramente me he ido por los Cerros de Úbeda; por otro lado, niños caprichosos, son faenosos, pero poco peligrosos

    • Hola Eduardo, es verdad que la gente de genio al menos va de cara, y es preferible una discusión acalorada que deje todas las cartas sobre la mesa que una media discusión tensa que nunca se arregle y siempre te tenga esperando puñaladas traperas… En ambientes a esta gente sé la maneja como se puede, pasando de ellos o esperando a que se les pasen las rabietas.
      Me ha gustado el refrán, ¡ha dado en el clavo! Y me alegra que señales la diferencia entre dominante y líder, que actualmente cada vez más gente distingue peor estos dos términos.
      ¡Un saludo!

  2. ¡Qué acertado lo de «carácter es integridad e independencia»!
    Habrá que mantener ese carácter íntegro e independiente.
    ¡Gracias por las reflexiones!

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