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5 Cosas a las que necesitas decir no más a menudo

Hay un conjunto de cosas a los que decimos que sí, y por el hecho de hacerlo incrementamos los niveles de angustia, ansiedad, estrés y “no sé qué me pasa”. Que vale, que “sí” es una palabra bonita, agradable, te acerca a la gente, pero no es buena si con ella te sientes mal. Esa es la razón por la que, para tener el control de tu vida, hay una serie de cosas a las que te conviene decir no.

“No” a cosas que ni te sanan, ni te ayudan,  ni son productivas. Puedes leer los titulares del artículo, o lo que esté en negrita si tienes prisa, pero estoy segura de que leerás este artículo más veces. Ojo, aplíquese con responsabilidad, que el ghosting y las huidas en las relaciones de pareja están en auge y hay gente que agarra un texto en internet y justifica sus acciones inmaduras. Dévé es para personas maduras y responsables.

1. Estar en situaciones o interacciones con las que no estás bien

A ver, no eres un árbol. Irse de una situación en la que no quieres estar —porque te tratan mal, o sientes que no mereces ese trato— no es ser tiquismiquis. Al contrario, decirte: “No quiero formar parte de esto”, “No necesito estar en una situación en la que no estoy bien. Puedo irme”, “No me interesa esto”, es un derecho humano, ejércelo más a menudo.

2. Conversaciones que no quieres tener. Con quien sea.

No me refiero a huir de esa conversación difícil que necesitas tener con esa persona que te viene desde el respeto, eso es de cobardes. Me refiero a conversaciones que no necesitas tener porque no te llevan a ningún sitio diferente a tú enervarte por pérdida de tiempo. Algunos lo llaman “elegir las batallas”.  Por ejemplo, hay mujeres que han decidido no tener hijos, y no les interesa justificarse o explicarse en conversaciones de gente que condena ese tipo de decisión. Así que dan un vago “Ajá”, y fuera.

3. Justificar tus elecciones ante gente a la que tu vida no les afecta.

Una persona adulta y responsable tiene el derecho de tomar las decisiones que considere, y la gente de alrededor tiene el derecho de estar en desacuerdo con ellas y no aprobarlas. Puedes explicar una elección, dar razones. Pero si en ese momento no quieres, vale. Un “Ahora mismo no consigo hablar de este tema, discúlpame”  puede ser una forma de conseguir una tregua en una discusión —tampoco tienes por qué dar las respuestas en el momento exacto en el que te las piden.

4. Disculparte por lo que te gusta, o te apasiona, o por lo que ambicionas.

Disculparte equivale también a enterrarlo bajo modestia/timidez. Me molesta que la gente que debería tener síndrome del impostor no lo tenga, y la gente que debería ir con la cabeza alta tenga síndrome del impostor.  “Fíjate, a mí no me gusta la astrofísica. Si eso es un punto de ruptura, que lo sea; si no, pues no. Pero es bueno que lo sepas”, un ejemplo de una frase segura a decir a quien sea… a partir de cierto momento uno no está para que los demás le estén poniendo nota. Por otro lado, cuando tengas un objetivo, permítete decirlo. ¿Te pueden juzgar? Sí, vale. Pero créeme, que tu vida es tuya. La gente tiene derecho a opinar, pero sus ideas no tienen por qué ser las tuyas. 

5. Dejar de lado tu salud (física y mental) para cumplir compromisos que no son tan importantes.

Cuántos dicen: “Voy a cuidarme, voy a hacer ejercicio, voy a dormir más”…“Pero vino este compromiso”, “Surgió esta reunión”, “Tuve que hacer esto”, “No podía decirle que no”, “Pasó esto, y tenía que hacerlo”. Este punto irrita, lo sé. Pero tengo que recordarte que cuerpo solo hay uno, y de su estado depende que tu vida vaya mejor, o vaya mal. Aunque trabajes en una oficina, un cuerpo en forma y bien cuidado ayuda más a tu mente que un cuerpo desgastado. Puedes preguntarte por qué el cansancio te puede, y la respuesta ser porque necesitas quitarte los azúcares. O por qué no te concentras más, y la respuesta ser “Porque necesitas un descanso. Levántate y llama a tu pareja”. Sentarte tres horas con el móvil en la mano diciéndote que así vas a desconectar cuando lo que realmente necesitas es ir a nadar es hacerte un flaco favor. Lo sabes. No es hacer “lo que quieres”, es hacer “lo que necesitas hacer”. ¿Cómo saber que un compromiso es o no es necesario? No estoy en tus zapatos, aunque puede ayudar que te preguntes qué pasa si no lo haces, o si no lo haces al 100%. Otra pregunta más frívola es qué ganan los demás vs. qué ganas tú.

Saber decir no con clase es una de las cualidades más alentadoras del siglo XXI. Puede que “no” sea una palabra fea, pero aún no sé si hay palabra que aligere más la vida.

Y una vida ligera es una vida bonita.


Una de las causas de estrés laboral y personal es el no saber cómo lidiar con una situación chocante que te sobreviene en ese momento, bien sea con compañeros, con superiores, o con familiares. Si Dévé te ha servido hasta ahora, quédate y por favor apóyanos con tu patrocinio. Queremos mantenernos y seguir siendo un medio independiente que ayude a construir una vida elegante, exitosa y agradable. Patrocina Dévé aquí . Gracias.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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