Home Estrategia 3 acciones a tomar cuando te has librado de una persona tóxica

3 acciones a tomar cuando te has librado de una persona tóxica

Han hablado de las personas tóxicas, madres tóxicas, parejas tóxicas, jefes tóxicos, hasta el punto de que ya ha quedado claro lo que es lo tóxico. Posteriormente, hablaron de las relaciones tóxicas, para poner el peso más en los comportamientos que en las personas.

Aunque no puedo evitar expresar que algo me preocupa: tácitamente mencionan la toxicidad como algo que se se resuelve definitivamente solo con separarse de la persona tóxica, porque no veo que se den soluciones más allá de abandonar el ambiente maligno. Pero evidentemente no ha sido, ni es así (ojalá). La prueba es la gente que en la edad adulta trata a sus hijos igual de mal que como sus padres les trataron a ellos de niños, u hombres que tratan a las mujeres en la edad adulta como su padre trató a su madre, o empleados que un día se ven en puestos de mando y tratan a los demás igual de mal que como sus jefes les trataron en el pasado; pese a dentro de la mente saber que eso no está bien. Es como si estuvieran programados para ser así, pese a haber dejado la relación tóxica atrás hace años.


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La toxicidad de las personas tóxicas es un veneno que hay que eliminar a posteriori, porque es como un virus que se queda en la mente. Es como una experiencia traumática, pero que te programa para perpetuar las malas acciones —hacia otros y hacia ti—. Por eso este texto es una invitación a reflexionar y vivir de forma más consciente:

  • Para personas que hayan tenido padres que no les ayudaron nada en la autoestima y se planean ser padres, o son padres
  • Para gente que quiere ser buena en el liderazgo
  • Para gente que quiere relaciones felices y sanas
  • Para gente que quiere prosperar y tener una relación sana con su dinero.

¿Cómo te encuentras ahora?

Por ejemplo, las personas que han pasado por relaciones donde había gaslighing, o manipulación, pueden encontrarse ahora con un grandísimo miedo a desagradar, creyéndose demasiado sensibles, creyéndose malas (y portándose de manera complaciente), con miedo paralizante a decir “no”.

Puede que tras esos años de toxicidad, en el fondo de tu mente pienses que no mereces ser feliz, o ser tan feliz, dado que durante años has visto el amor pegado a agresividad, manipulación, pobreza, abusos, contradicciones… y a eso te ha acostumbrado la vida. De ahí que en la edad adulta, todo lo relacionado a la felicidad plena y sana se encuentre fuera de tu zona de confort. —o “no para ti”—, y consecuentemente cuando te acercas a una situación de felicidad o éxito por la que has luchado legítimamente, te entre una sensación incómoda, tu mente active un mecanismo de defensa y te sabotee: solo para que regreses a la zona de confort, eh.

Separarte a ti de los problemas en la mente de la persona tóxica. En esto necesito remontarme, porque hablando de relaciones padres-hijos, hay un momento en el que se considera a los padres como perfectos e infalibles, aunque éstos estén incapacitados para ser padres, o estén abusando. Tú puedes ser una persona consciente, pero no por ello tu madre lo es, o tiene las herramientas para tratarte como necesitas. Separar tu definición como persona de las proyecciones de otro sobre ti no es tarea fácil, y menos aún si una persona no ha tenido el tiempo o la oportunidad de saber quién es. Hijos que han tenido que ser “psicólogos” de sus padres, o de pequeños ayudar a sus padres en estado deplorable, o han tenido que mediar entre miembros de la familia, o han tenido que ser el paño de lágrimas de madres despotricando de padres… pueden vivir con la espina de que la felicidad o el bienestar en la casa es responsabilidad suya. Y no.

Identificar las tendencias y hacer un trabajo interno. 

Esto comienza haciéndose preguntas. Esta vez recomiendo hacer el trabajo con un profesional en la medida de lo posible. La razón es que no todo el mundo comprende el fenómeno de la toxicidad y la relación de sus causas con los comportamientos en el presente. Puedes estar buscando respuestas, y en un asunto tan delicado una respuesta puede estar dada desde la buena intención, pero desde la incompetencia, y eso ser más desastroso que de ayuda. Por otro lado, pido un poco de paciencia porque esto lleva tiempo. También tranquilidad porque sí, puede que digas “leo esto a mi edad, a mis años me entero de esto, qué tarde”, pero créeme; este es el momento adecuado.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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