Inicio L'amour, le sexe Queremos que nos vaya bien en el amor. Cómo lo hacemos

Queremos que nos vaya bien en el amor. Cómo lo hacemos

El título podría tener más gancho: “Cómo atraer a un hombre rico”, “Cómo ser atractivo para las mujeres que me gustan, y no para las que no me gustan”, “Cómo dejar de atraer al mismo tipo de tío”, “Cómo encontrar a alguien que valga la pena”, o “Esta vez he pillado a una buena chica, quiero asegurarme de que no la cago”.


Aviso: Estos días que hemos pasado nos han dejado tocados a más de uno. Quizá necesitemos salud mental a gran escala, o ver la película que recomendó David la semana pasada en Dévé, A Beautiful Day in the neighbourhood


En el fondo todos los títulos persiguen el mismo interés, es legítimo y normal de que vaya bien en el amor, y eso se traduce en ser feliz. Lo que queremos atraer se asocia a lo que creemos que nos hará felices. “Un hombre rico” se acoge, por efecto halo, a un hombre serio, educado, limpio, un caballero; no como los hombres mediocres que tantos quebraderos de cabeza dan y parecen ser mayoría. Quien ha elegido el celibato tendrá la idea de estar bien sin que le presionen por todos lados.

Hay algo que hay que decir desde el principio: hace falta sacarle el máximo partido a la vida y eso pasa por optimizar el aspecto. No necesariamente eso está condicionado por la etnia, edad, altura, cuerpo, forma de la cara. Lo que atrae es lo que está sano y en su mejor estado, o sea, que está bien cuidado y se nota que está cuidado. Y claro, para ello es cuestión de evitar el estrés, comer sano, dormir bien, hacer ejercicio y prestar atención a la piel y a la cabeza —la cuestión no está limitada a cabello, o no cabello—.

La idea es que tú te muestres como quieres que se te vea, si quieres que se te vea como una persona elegante y con clase y dinámica te conviene pulirte en ese sentido desde dentro hacia fuera. Y por supuesto, ser así con la cabeza alta entre amigos que tengan valores afines a los tuyos.

Permítete tener algo de humildad, en el sentido de que el ego no te limite (humildad: virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia). Cuanta más humildad y menos ego, menos bloquearán los sentimientos de reacción o evaluación de las conductas de otros. La humildad da la libertad de poder decir no, poderte ir de donde no te conviene estar, etc. 

Pero un punto importante es que hay que hacer hueco para la felicidad.

Tanta gente que dice: «Yo no necesito a nadie, estoy muy bien sola». Que puede ser cierto… si no se trata más bien de un mecanismo de defensa para no aparentar debilidad, o vulnerabilidad. Siempre he dicho que para tener a alguien en la vida hay que reconocer y admitir que se quiere tener a alguien — aunque sea por ley de la atracción—. Y en 2020 quien juzgue a alguien o le critique por admitir que quiere tener una pareja, necesita un poco de ayuda. También hay gente que dice: «Tienes a tus amigos», y se quedan en barricada con ellas y nunca se les ve como personas independientes. También puedo señalar a la gente que tiene pareja —este texto no es solo para solteros— y no se permite ni hablar ni divertirse juntos con la pareja que tiene. Bien porque están siempre estresadas o bien porque están siempre trabajando y el trabajo nunca se termina.

Entonces estamos ante casos de personas que están en su mejor estado ante compañeros de trabajo y a la pareja le tocan los restos, cosa que tampoco es justa. Hay que hacer hueco para la felicidad. De modo que toca preguntar qué puedo hacer para tener este espacio, para tener este tiempo.

El punto muy importante llega ahora que es arreglar tu bagaje. Esto es para quien esté en pareja y para quien no. La idea no es ser perfecto, sino ser mejor y compatible con la persona con la cual puedes ser feliz. Cuando entras en una relación tus asuntos no resueltos van a salir, son cosas que pasan. Seguramente en estos últimos días asuntos no resueltos han salido y probablemente te hayan superado.

Hablo también a la gente que se considera estropeada o rota por la vida. Desde aquí animo a hacer ese trabajo o buscar consejo en caso de necesidad. Todo puede dar respuestas a por qué reaccionas de X manera, por qué hay cosas que te limitan, por qué ciertas actitudes o si estos estímulos te hacen reaccionar de cierta forma, por qué a tu edad te ves en desventaja o te crees así. No todos hemos tenido padres modelo; hay de todo por desgracia, dentro de lo malo y lo tóxico. Y uno puede sentirse programado o condenado, pero no tiene porque ser así. Es verdad que lo vivido marca un patrón y ciertas limitaciones, pero se puede romper el ciclo. Muchísima gente lo ha logrado.

Conviene tener hobbies y conocerse. Es lo bueno de la vida a partir de los 30, que uno se conoce a otro nivel. Cuáles son tus hobbies, cuál es tu forma de ser, en qué crees; el conocerte y el tener esa confianza te hará más deseable. Cuando hablo de hobbies no me refiero a Netflix, vino, leer, viajar y ver películas. Hablo de hobbies  que muestren tu forma de ver el mundo, qué te motiva, cuáles son tus principios, qué te gusta, qué quieres en la vida. Es importante tenerlo claro: si eres una mujer que quiere un caballero que pague cada vez que salgáis a cenar, no vas a sentirte bien con un hombre  que espera que pagues tú la mitad. Si eres un hombre que aprecia a una mujer femenina, con clase y alegre, probablemente tengas que ser compatible con ella y no ir desde una posición que haga que te deje.

Hasta aquí unas primeras ideas gratuitas. Probablemente te interese aprovechar estos momentos e ir más allá para aumentar tus posibilidades de éxito. Desde Dévé te animo a que nos escribas: nos pondremos manos a la obra.

 

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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