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4 mentalidades que destruyen las relaciones

El mejor análisis a veces está en dejar de decir lo que funciona —y que todo el mundo asume que tiene— y pasar a exponer lo que no, porque en eso se tiende a incurrir y a obviarlo porque uno siempre se va a mirar con los ojos y la admiración de su abuela.

En esto que voy a decir, sí.

Pero tiene que haber alguien en algún sitio que no sea tu abuela o quien no quiera desagradarte y te cuente lo que hay. Porque todos nos quejamos de por qué no somos más felices, o por qué se estropean nuestras relaciones, o por qué nos deja esa chica tan maravillosa. Sí, que ellos se lo pierden, pero a partir de X momento ya da que pensar. La pregunta antes de empezar a exigir qué tiene que tener la gente para que tú quieras estar con ellos necesita pasar también por «¿Por qué X persona querría estar conmigo?» Quiero hacer una llamada de atención y a la acción y por acción me refiero a que compartas esto, porque puede salvar a alguien, además de salvarte a ti quizá.

Ser hiper sensible. Demasiado sensible. Deja que te diga una cosa: no me refiero a las personas altamente sensibles, me refiero a las personas que se ofenden por todo, porque todo les afecta y todo tiene algo que va contra ellos. Pero cuando una persona tiene que ir de puntillas contigo por no herirte, es un problema. Es un problema. Y el problema ya pasa a estar en ti. La gente que va en plan hiperactiva sensible lleva un enfoque ególatra, y hay que recordar que la gente en general no va con la intención de hacerte daño. Alrededor de una persona hipertensa sensible se crea el cansancio. De verdad, cansa tener que medirse al milímetro porque no se sabe por dónde va a salir la twittera enfurecida.
Yo he pasado por eso y he lidiado con personas así hasta agradecer el día que salí de sus vidas, así que te puedo contar desde los dos lados del espectro. Si te identificas un poco con esta mentalidad te invito antes de derramar odio a admitirlo. Y después meterte a preguntar por qué tiendes a ser así. Ir a terapia con un profesional es la mejor idea porque es una manera rápida y eficiente de ganar calidad de vida en eso (escríbenos). Pero si me dices «No quiero ir a terapia», vale. Busca dos personas de mucha confianza y cuéntales la verdad. «Admito que tengo la tendencia a ser hiper sensible, y quiero disculparme. Sé que puedo hacerlo mejor. ¿Puedes ayudarme a ser consciente de cuando me comporto de forma dramática?» C’est un debut.

Estoy hablando de las mentalidades que destruyen relaciones. De las razones por las que los compañeros de trabajo evitan a uno, las novias se van, o los novios no llegan, no hay segunda cita, o las familias se rompen. ¿No te gustaría terminar de leer y mañana comenzar una nueva etapa en la vida?

Pasivo-agresividad. Hay que acabar con el fingir estar bien mientras dentro se rumia lo malo. Es horrible meter a una persona en una batalla que ni siquiera sabe que existe. Y cruel. La otra persona no sabe qué tienes en la cabeza, solo que la estás tratando diferente y peor. Y básicamente es porque dentro de la cabeza del pasivo agresivo hay una historia que está degenerando por momentos. Pero claro, cómo va a mejorar si la persona no se atreve a hablar. ¡Cómo te van a tratar como quieres que te traten si no eres capaz de decirlo directamente! Si te das cuenta de que estás ahora en una dinámica de pasivo agresividad, o estás con un cabreo importante «pero no quieres explotar», quiero pedirte que tomes coraje de este texto y te atrevas a mostrar tu enfado a la persona en cuestión. Te entiendo cuando me respondes que no quieres generar conflicto a tu alrededor por abordar un asunto directamente, Ono quieres crear tensiones. Pero te digo una cosa: no hay peor conflicto que el de no afrontar lo que necesita afrontarse. Tu sentimientos, tus objetivos, tu vida, tu carrera… merecen respeto. Esto es como cuando negocias los salarios: es mejor pasar una incomodidad temporal pero conseguir el aumento que evitar la incomodidad y estar el resto de tu carrera con la frustración. Puedes tener una conversación franca y exponiendo los hechos. ¿Y si ha pasado un tiempo? «Ana, necesito consultar contigo un asunto… Cuando el otro día me comentaste que querías esto, hubo algo de lo que no te hablé y creo que necesitas contar con esta información…» Sigue. Tú puedes. No, no es tarde.

Narcisismo. Es más o menos cuando una parte del desarrollo mental de una persona se queda en la fase bebé, y la idea es que el mundo gira a su alrededor. Los que hemos tenido en la vida a personas narcisistas sabemos lo que consumen. De hecho, te digo directamente porque es mejor ir al grano: si tienes una persona narcisista a tu lado —no hace falta que hagas un test en internet; si la tienes, lo sabes—, te pido que te tomes un fin de semana lejos y sin contacto con esa persona y te plantees si realmente quieres estar con esa persona. Porque es probable que ahora estés en camino de no ser tú, sino una proyección de quien tienes al lado. Y si eres una persona narcisista, por favor ve a terapia. El narcisismo es un desorden de la personalidad, no mola, es destructivo.

Ser una persona necesitada. Si en un minuto no te han contestado al mensaje y ya entras en pánico necesitas plantearte por qué tanto pánico. Quizá necesites centrarte un poco más en tu vida y que la presidencia de tus estados de ánimo no la tengan ciertas personas. Es simple, pero no fácil. O quizá necesites hacer un detox digital porque tu relación con la tecnología es parte de tu estrés. Quizá necesites habituarte a llamar al llegar a casa en lugar de andar enviando mensajeros durante todo le día (te cundirá, saldrás antes, escucharás esa voz que tanto te gusta, no habrá malentendidos, todo ventajas).

Me voy a quedar por aquí, no sin antes invitarte a hacer un chequeo. Vale la pena.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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