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Playlists de Dévé – Cocinando con una copa de vino

Cuando eres un niño pequeño, lo de cocinar ni te pasa por la cabeza. Hay alguien en tu casa que te provee los alimentos. A veces te encanta lo que te ponen (¡macarrones!), otras, lo odias (¡puaj! Pimientos…). Más adelante, al entrar en la adolescencia, aquello de cocinar te atrae, sobre todo, por sentirte independencia (¿cómo puedo hacer esa comida que tanto me gusta…?). Te puede llamar la atención; pero si es muy elaborado, pasas. No quieres hacer una tarea muy tediosa más allá de poner una pizza en el horno o echar las hamburguesas en la barbacoa.

Ya más adelante, cuando te haces «mayor» y te independizas, pasas por dos etapas. La primera es la de «¿cómo hago para alimentarme más o menos bien sin dedicarle tiempo a cocinar?». Esa etapa puede durar muchos años, ojo. Dependerá de tu relación saludable con el trabajo, el estrés y las ganas que tengas de hacer cosas más allá del mismo. En general, después de muchas horas de trabajo y estrés, lo más normal es que priorices la vida social, con lo que tu relación con los fogones será reducida a comida precocinada, tuppers o a aquello que intentas en el fin de semana. Te gusta, ojo; pero no te compensa. Tienes otras prioridades.

Ya luego, cuando te atreves a decir no, en el trabajo, cuando defiendes tu derecho a conciliar o cuando te has encontrado con fracasos laborales o sentimentales, te das cuenta que la cocina es un placer en sí mismo. Una suerte de terapia emocional que, bien llevada, te va a subir la autoestima. Te permite redescubrir tus gustos, tus habilidades y aprender sin repercusiones de tus errores. Justo en ese momento, descubres que cuando te pones a cocinar desconectas, desatas tu creatividad y disfrutas de la vida.

El siguiente paso, si no lo has dado ya, es el de cocinar con buena música de fondo, una copa de vino y un plato que demuestre que podrías ser chef si te lo plantearas seriamente.

La playlist de esta semana música para esos momentos: Cocinando con una copa de vino

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Consultor de estrategia empresarial y Mentor de artistas. He trabajado en entornos altamente cambiantes y competitivos en el mundo de los negocios, y he visto lo mejor y lo peor del ser humano. He comprobado que el cómo se hagan las cosas es tanto o más importante que el fin en sí mismo; y que el llamado éxito sólo se da gracias a la libertad de mente y espíritu. Fan de Bunbury y coleccionista de relojes.

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