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El hombre en busca de sentido, un libro para leer en cuarentena

La gente se pregunta qué libros leer en días de cuarentena y gran estrés. Quizá nos venga bien leer las experiencias de quienes han estado confinados en peores condiciones que el hombre medio de Occidente, y para más inri, sin internet. El hombre en busca de sentido. Si las razones que se expondrán aquí quieren ser resumidas en una frase extremadamente concisa, que sea esta: Viktor Frankl define lo que significa realmente ser proactivo.

Si lo digo es porque me he encontrado respuestas desde el «esto es un anglicismo más» hasta el «yo soy muy proactivo porque siempre estoy en activo»; no mencionemos, aparte, el uso abusivo que se le da, junto a la palabra resiliencia, a la hora de promoverse a uno mismo. Este libro no es un libro de motivación. Más bien, diría que puede ser un espejo, una llamada seria a la responsabilidad.

Anotemos que Frankl es un psicólogo judío. Un día se ve en un campo de concentración y, además de estar sometido al examen de la supervivencia, está sometido a la cuestión sobre la validez de sus conocimientos de psicología. Él es psicólogo, ¿eso le pondrá en ventaja con respecto a los demás? ¿Tendrá sentido ser psicólogo en ese lugar? A medida que los presos van descendiendo de nivel en la pirámide de Maslow, se ven voluntariamente despojados de lo que antes de entrar, eran las ideologías que les daban un motivo de militancia, un sentido aparente. Lo que fuera del campo de concentración era considerado motivo de fuerza, dentro es un peso. Este despoje, al final, en palabras de Frankl lleva al final a hacerle ver a él lo que realmente da sentido a la vida —no lo voy a decir en este texto, el objetivo es que se lea el libro— Las experiencias de los presos se suceden junto con sus reacciones, sin juicio: el hambre, los sueños, la apatía, la sexualidad, la política y la religión, el humor, la suerte (como lo que a uno no le toca padecer)… en un momento en que es preferible no despertar a un compañero que duerme de una pesadilla, porque la realidad a la que despierta es peor.

El libro hace dos llamadas importantes. La primera, a lo que es la proactividad: «las experiencias de la vida en un campo demuestran que el hombre tiene capacidad de elección. Los ejemplos son abundantes, algunos heroicos, los cuales prueban que puede vencerse la apatía, eliminarse la irritabilidad. El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física»

Otra, a la responsabilidad: «La libertad, no obstante, no es la última palabra. La libertad solo es una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad no es más que el aspecto negativo de cualquier fenómeno, cuyo aspecto positivo es la responsabilidad. De hecho, la libertad corre el peligro de degenerar en nueva arbitrariedad a no ser que se viva con responsabilidad. Por eso yo recomiendo que la estatua de la Libertad en la costa este de EEUU se complemente con la estatua de la Responsabilidad en la costa oeste».


Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido ( Der mensch von dem frage nach dem sinn )
Barcelona. Editorial Heder. Duodécima edición 1991, 138pp
Primeramente publicada en Alemania con el título Ein Psychologe erlebt das Konzntraionslager Prólogo de Gordon W. Allport. ISBN 84-254-1001-7

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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