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La conversación sobre dinero en 2021 ha cambiado (y quizá no te guste)

Quizá sea impresión mía: en 2020, con la crisis sanitaria y económica proliferaron los anuncios de Youtube en los que alguien misterioso te prometía la libertad financiera. El primer paso para materializar esa promesa era, bien fuera por un webinario gratuito o mediante una serie de emails, hacerte aprender un método misterioso. El método, misterioso era y misterioso seguía siendo, incluso después de ver el webinario y leer los emails.

Pero la hoja de ruta para esa libertad financiera era, por un lado, aumentar los ingresos; por otro, «invertir». Me permito poner «invertir» entre comillas. Ahí entraban otros anuncios de Youtube que te enseñaban a invertir o en bolsa o en patrimonio inmobiliario. Por desgracia los hay que consideran esta acción, la de invertir, como meter el dinero en una caja y que por una especie de magia, ese dinero crezca y se multiplique sin mayor preocupación. El mundo del dinero es tan complejo que un hombre de mediana edad que se dedica «a las finanzas» puede ser un lobo especulador bestia en invertir en posiciones cortas y tener cuentas por aquí y por allá e irse a las Seychelles de vacaciones y —oh—, tener 1000€ tuyos en su cuenta bancaria. He aquí una razón para quizá aprender un poco más sobre fondos de inversión.

El tema es que está la tendencia a buscar invertir o buscar ganar más dinero. Como si fueran las únicas soluciones disponibles por su grado de atractivo. Ojo, que en algunos casos lo son, pero antes de serlo, por favor sigue leyendo. Es necesario hablar de lo que en un momento de desesperación nadie quiere hablar, pero es la misma solución que en tiempos de bonanza.

La forma de ahorrar y la forma de gastar son el paso fundamental para construir la libertad financiera. Esto es como con las casas: quien tiene el hábito de acumular y acumular, podrá comprarse un armario el doble de grande, que con el tiempo lo llenará de trapos y volverá a quejarse de falta de espacio. Quien no sabe manejar dinero —y no sabe conservar el dinero—, incluso ganando más dinero o incluso tocándole una lotería, no mejorará su situación. Bueno, sí, momentáneamente, pero vida nueva con hábitos viejos no es un equilibrio estable. Con esto quiero decir que es cuestión de los hábitos. Hablando de hábitos, te puedes hacer una idea de que los hábitos tienen más de carrera de fondo que de sprint.

Los hábitos tienen más de carrera de fondo que de sprint. Y hablando de carrera de fondo, es necesario mencionar el hábito de ahorrar. Entiendo que resulte tedioso. Más aún desde que la meritocracia ya no se sabe lo que es, los que hacen más ruido son los Youtubers que se enriquecen y se van de España, los entretenedores ganan cantidades ridículas de dinero y la corrupción política de dictadura de país africano se ve en gobiernos de Europa (ya con todo el descaro). Pero este artículo —y esta revista—, como es para gente honrada que prospera por méritos y recursos legítimos, necesita dejar de lado la injusticia que hay y centrarse en lo que se puede hacer a nivel individual. Para tener más dinero en 2021 hace falta saber ahorrar dinero, saber manejarlo bien y tener algo de paciencia.

Esto, por supuesto, es cuestión de mentalidad.

Y de acciones.

Nunca ha sido tan importante hacerse los presupuestos y revisar los gastos hormiga. También ha quedado claro que vale la pena la incomodidad de unos días de darse de baja de alguna compañía telefónica si se puede al final disfrutar de la misma calidad a un precio inferior. Vale la pena saber negociar —y no irse a la primera de las negociaciones—. Y sobre todo, nunca ha sido más importante asumir la responsabilidad individual. El lugar el que naciste, la familia a la que perteneces, tu contexto, tu situación pueden quedar en segundo plano ante tu mentalidad y tu decisión de cambiar tu situación. O de llevarla mejor que antes.

Si quieres alguna idea para empezar, puedes hacer algo que siempre digo: hacer los presupuestos, tener un fondo de emergencia, quitarse las deudas de encima, no coger más deudas, etc.

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Creo que nada es difícil si sabes hacerlo. Soy Esther, ingeniera de Caminos amante de los trenes y del progreso social que traen. Dirijo Dévé, donde edito y escribo sobre estrategia, liderazgo y dinámica social; pilares del desempeño pro y perso. La verdad —simple, directa y clara— te hace libre.

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